Una campaña de phishing de gran escala está comprometiendo entornos de Microsoft 365 en múltiples países, con más de 340 organizaciones afectadas en Estados Unidos, Canadá, Australia, Nueva Zelanda y Alemania. Lo más preocupante no es solo el volumen, sino la técnica: los atacantes no están vulnerando sistemas, están abusando de funcionalidades legítimas del propio ecosistema de autenticación.




















