La ciberseguridad moderna enfrenta un adversario particularmente complejo: los ataques persistentes avanzados (APT). Estos ataques no se caracterizan por su velocidad ni por su ruido, sino todo lo contrario. Son
Cuando ejecutás un programa en Linux con un simple ./app, todo parece inmediato, casi trivial. Escribís el comando, presionás Enter y en cuestión de milisegundos tenés un proceso corriendo. Pero
La respuesta a incidentes en entornos Windows exige velocidad, precisión y capacidad de recolectar evidencia sin alterar demasiado el sistema comprometido. En muchos casos, los analistas de seguridad necesitan entender