Cuando ejecutás un programa en Linux con un simple ./app, todo parece inmediato, casi trivial. Escribís el comando, presionás Enter y en cuestión de milisegundos tenés un proceso corriendo. Pero
Cuando ejecutás un programa en Linux con un simple ./app, todo parece inmediato, casi trivial. Escribís el comando, presionás Enter y en cuestión de milisegundos tenés un proceso corriendo. Pero